• La madre de todas las temporadas: F1 2010

    En menos de una semana, la Fórmula 1 dará el pistoletazo de salida a la nueva temporada. Y, ¿qué decir de la nueva temporada que no se haya dicho ya?. En 2009, el dominio de Brawn GP y de Jenson Button, sólo salpicado por las embestidas de Red Bull, nos depararon una de las temporadas más aburridas que podemos recordar. Eso sí, en lo puramente deportivo. Fuera de los circuitos todo fue convulso y hasta cierto punto divertido. Las mentiras de McLaren en el GP de Australia, la polémica del doble difusor, el accidente de Felipe Massa, la marcha de algunas escuderías, el tope presupuestario y las amenazas de un campeonato paralelo y principalmente el Crashgate revolucionaron el campeonato…todo eso, que no es poco y seguro que me dejo algo en el tintero ya es cosa del pasado.

    En este periodo entre temporadas hemos podido ver como Fernando Alonso se vestía de rojo, el por fin que algunos estaban deseando. Como Michael Schumacher dejaba su dorado retiro para volver al deporte que le dio todos sus laureles y nada más y nada menos que de mano de Mercedes. Hemos visto como nacían nuevas escuderías, algunas con más pena que gloria. Unos meses que no han dejado indiferentes a nadie. Vayamos por partes.

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  • Seat 124 Sport 1600 (1970-1972)


    2º artículo de nuestro ilustre colaborador Ramón Roca. Esta vez sacando a relucir su lado más sport, encarnado en uno de los coches más bellos que ha salido de nuestras fábricas.

    Delarosa

    Pongámonos en contexto:

    Seat en los años 60 venía vendiendo -con grandes listas de espera de más de un año y  sin derecho ni a elegir color- al menos la mitad de cuantos automóviles se matriculaban en España, automóviles que en más de un 95 % eran de fabricación nacional, pues las importaciones de coches sólo eran libres en Ceuta, Melilla y Canarias.

    Seat ofrecía al comenzar los 60 una exigua gama a base de su modesto y eficaz 600 y su amplio y elegante 1400 C, luego 1500.

    Línea(Seat 124 Sport Coupe)

    Como la distancia entre ellos era grande, Seat  -que entonces fabricaba con licencia Fiat- españolizó ese 600 en grande que era el Fiat 850, lanzando el Seat 850; luego, como había demanda para más, amplió su gama desde abril de 1968 con un coche que ofrecía las prestaciones y la habitabilidad del elegante 1500, pero con un tamaño más recortado y con unas líneas más actuales: el Seat 124, versión española del Fiat 124, éste a la venta desde abril de 1966 en los países de la Europa de los seis.

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  • Prueba 911 Turbo PDK en el Jarama, doble de sensaciones

    Avanzamos lentamente por la parte trasera de los boxes ajustándonos el casco. Nos acercamos a un coche equipado con llantas monotuerca, un cambio de marchas ultrarrápido con programa especial para circuito, 500cV, 700Nm, capaz de alcanzar 312km/h e iluminar el tercer dígito del velocímetro digital en menos de 3,5 segundos. Todo esto huele descaradamente a competición; sin embargo, lo que tenemos esperando un deportivo de calle que encima es cómodo. Es la magia del Porsche 911 Turbo.

    Abrimos la puerta, estiramos la pierna y mano para pisar el freno y  girar la llave para arrancar el motor antes de acceder al habitáculo. Mientas va calentando, podemos oir el ronroneo grave del flat-six desde fuera. Siempre es especial poder hacer esto en un Porsche, escuchando cómo despierta el motor mientras se nos inyecta poco a poco la esencia de sin plomo 98 quemada, igualando así el olor a cuero nuevo que sale del interior del habitáculo. Sólo queda reclinarnos un poco más el asiento eléctrico para estar cómodos con el casco y sentarnos.

    Tenemos un largo recorrido por el Pit Lane del Jarama a 30km/h, sin apenas escuchar nada. Circulando ya en ese momento en 3ª, lo más perceptible para nuestros oídos es el latido de nuestro corazón, más acelerado que el propio tacómetro, muerto en las 1000rpm. Al menos existen varios botones en la consola que nos corroboran lo rápido que nos llevará esta máquina en pocos segundos. La bestia está tranquila, pero sólo hace falta tocar sus terminaciones nerviosas para despertarla: el control electrónico de los amortiguadores y el modo Sport Plus. Al pulsarlos, en el display y volante se encienden sendos “PASM Sport” y “Sport Plus” para confirmarnos que estamos listos para el despegue. Con la aguja del cuentavueltas casi vertical, un pisotón profundo a modo de tentativa vuelve histérica la barra de presión del turbo y nos hace saltar hasta los 40km/h en apenas un cuarto de segundo… Nos lo vamos a pasar muy pero que muy bien.

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