Prueba Toyota Yaris T Sport (2001): menos es más

33 años, Ingeniero de Caminos por la Universidad Politécnica de Madrid, Máster en Motorsport por la Cranfield University, experiencia en Ferrovial, McKinsey, Maersk, 4 años en la FIA, experiencia en Estados Unidos, Suiza y Reino Unido, ingeniero de pista de equipo carreras cliente de Porsche… y sí, primera vez que me enfrentaba a la compra de un coche y encima con un presupuesto de 5.000 €.

Siempre me he preguntado cómo los electricistas de grado medio de FP pueden permitirse un Lancer EVO o los peluqueros un MX-5 con barras antivuelco. Que sí, que sí, que hay que estudiar, pero luego llegas a la edad de Jesucristo y lo máximo que te has permitido es un Calippo en un caluroso día de tus vacaciones en Mojácar; muerte a la inteligencia, larga vida a la vida en precariedad.

Con este panorama (5000€ y una urgencia inusitada por adquirir un coche), me vi abocado a una situación curiosa: debía comprar algo en pocas semanas, pero tenía que ser un coche que me llenase, un coche que me produjese una cierta sonrisa bobalicona. Llegué a esa situación que nadie entiende porque con ese presupuesto no puedes adquirir nada decente. Sin embargo, tú estás feliz porque sabes que, aunque la gente no puede comprenderlo, semejante coche que tienes en mente por fin caerá en tus manos.

Mis condiciones eran sencillas: tenía que ser un coche pequeño para poder moverme por la ciudad, sin tener que salir apenas a carretera abierta, es decir, cero viajes; gasolina, mejor que diésel, en mi caso por varios motivos; manual y que no fuese tracción total (menos consumo, menos peso y menos mantenimiento). La potencia debía ser ajustada, no solo por el consumo sino porque había que ser realistas; no puedes esperar 250 cv con el presupuesto que manejaba.

En este momento agradecí los millones de horas tirados empleados en Autoscout, Wallapop y páginas similares navegando y seleccionando datos que jamás usaría, hasta este momento, claro. Mis opciones se redujeron a 3 coches, todos con las mismas características: japoneses, 3 puertas, con pegatina, pero antiguos, un cierto toque deportivo y lo indicado anteriormente como la caja manual y el motor atmosférico de gasolina.

Los contendientes resultaron ser el Suzuki Swift Sport (la buena generación), Nissan Micra 160 SR y Toyota Yaris T Sport. Como habéis podido deducir del título, me decanté por este último. Los descartes se basaron en un precio más elevado para el Swift (mínimo 5.000€ frente a los 3.500€ que me acabó costando mi Yaris) y que el Micra mola menos, aunque si te gusta su estética yo creo que es mejor compra que el Yaris (es algo más moderno, tiene 5 cv más y resulta algo más barato).

Swift Sport. Mejor pero más caro.
Micra 160SR. Mejor pero más feo

Del Yaris había leído muy buenas reseñas allá por los principios de este milenio, cuando fue presentado en sociedad. Se hablaba de su radicalidad y puesta a punto mucho más extrema que la competencia. Entendámonos, es un coche de 106 cv, no le puedes pedir peras al olmo, ni aunque esté asociado a 920 kg en vacío. Busque unidades en colores atractivos, sobre todo el Caribbean Blue (mi elección final) y el Flame Gold (mítico Gran Turismo) aunque también se vendió en Eclipse Black, Thunder Gray Metallic y el Chilli Red como opción básica. El resto de la estética del coche me parece sublime, con unas formas ya olvidadas, 3 puertas, siendo las 2 laterales de unas dimensiones bíblicas, llantas de 6 palos en 15” y el más puro estilo JDM y una carrocería diferenciada respecto a su modelo estándar, con antinieblas delantero y trasero incorporado amén de unos paragolpes modificados. La suspensión venía rebajada 20 mm o 2 cm o 34 semanas como las embarazadas.

Por dentro también sufre modificaciones interesantes ya que, por ejemplo, se vuelve a los diales analógicos frente al digital del Yaris estándar. Los asientos vienen en tela negra y tanto el volante como el pomo están forrados en cuero. Las entrañas vienen okupadas por un 1.5 (modelo 1NZ-FE) de 105 cv a 6.000 rpm y 145 Nm a 4.200 rpm, siendo el motor más poderoso de la gama en aquel momento, gracias, entre otras cosas a la distribución VVT-i (apertura variable de las válvulas) y doble árbol de levas.

Y ¿por qué me decanté por este pequeñín? Yo creo que es un compendio de cosas. Empezando porque me encontraba terriblemente limitado por el presupuesto, lo cierto es que este coche siempre me ha llamado la atención, será por sus formas, su precioso color azul profundo, oasis en un mundo de grises, sus llantas underground o por ser esa edición especialmente deportiva de un coche otrora insulso. Es un coche que cada vez que lo veo me saca esa ligera sonrisilla y, cada vez que le cuento algo de mi coche a algún aficionado a esto, lo veo también en sus miradas. Por supuesto jamás girarás la cabeza cuando pase a tu lado, pero quizás si lo ves bajo la luz de un neón titilante, entre árboles frondosos y siempre con una pintura inmaculada y reluciente, sí, entonces puede que te active el córtex frontal de tu cerebro.

La unidad en cuestión resultaba el paradigma de lo que ofrecía el mercado para este modelo, 196.000 km, bastante machacado de carrocería, pero sin accidentes de gravedad e historial más o menos completo; tampoco es que viniesen sellados por Ferrari Clasiche, pero no le puedes pedir peras a un coche de 3.500€.

Una vez en mis manos (gracias Alex por hacerlo todo fácil) te asaltan las incertidumbres de cualquier comprador: habré hecho una buena compra, se me habrá pasado algo al revisarlo, me habrán timado… Sólo os digo que más de un año después no tengo ni la más mínima duda de que hice una gran compra. El pequeño Yaris no ha dado ningún problema más allá de una sonda lambda defectuosa; una paz casi inesperada tras meterle 7.000 km a la ya abultada cifra de odómetro con la que venía. Invertí 1000€ en un repintado y matrículas nuevas, 500€ en una revisión integral en la Toyota (filtros, aceites y demás) y una limpieza a fondo de tapicería, interiores, vano motor y bajos en nuestros amigos de Shelter Garage. Sí, entiendo que os parezca absurdo gastarte el equivalente al 15% del valor del coche en esto último, pero me apetecía “estrenarlo”.

Con el pequeño bólido reluciente y oliendo a nuevo, me dispuse a empezar a disfrutarlo de un modo más íntimo. Lo primero que te llama la atención, pero que a mí me encanta, es su postura elevada de conducción, en plan furgoneta, pero que ayuda enormemente a la visibilidad urbanita. Y, lo segundo, su panel de instrumentos en posición central pero orientado hacia el conductor; esto, por otro lado, me hace gracia, pero un año después sigo sin acostumbrarme a ello. Los mandos muy espartanos, pero más que suficientes. Me sobran los limpias automáticos, el avisador de cambio de marcha o el de cambio de carril. Echo de menos un climatizador, avisador con cámara de aparcamiento o un paquetito bluetooth, pero vamos, como dijo Mies Van der Rohe, menos es más.

En marcha el coche no corre absolutamente nada, sí son 106 cv para 920 kg que no parecen malas cifras, pero la curva de potencia y par están bastante vacías; si estáis acostumbrados a un diésel o un gasolina turbo, esto se os va a quedar en un diente. La única ayuda que encontraréis es la caja de cambios más corta de la historia; justo con los tacómetros, lo único que sigue sin encajarme. Sin embargo, esta relación tan corta le otorga un carácter híper radical en comparación con su competencia si se lo sumamos a un tarado de la suspensión más bien deportivo.

Me hube de comprar en el marcado de segunda mano, las revistas de aquella época en donde comparaban al Yaris con sus rivales; acción que os recomiendo encarecidamente si tenéis un coche “clásico”. En la Automóvil número 2178 de mediados de abril de 2001 (ojo, 375 pesetas), Jaime Muñoz y el equipo de pruebas, destacaban al Yaris frente al Ibiza 1.6 Sport indicando que “es extremo a tope: de deportividad, de equipamiento y de sensaciones”. Como nota final le entregan un meritorio 7,5. Del Yaris destacan sus prestaciones, sensaciones deportivas y recorridos del cambio (si es por el 0-100 sí, para el 99% de cosas restantes, no). Como puntos a mejorar, la frenada inestable (pensé que era mi coche sólo), la postura de conducción (como indiqué, a mí me gusta) y la sonoridad. Por otro lado, la edición 280 de Automóvil (mayo 2001), coincide en que “aporta un cúmulo de sensaciones deportivas casi desconocido en su categoría”.

¿Y qué opino yo? Pues más de lo mismo. En marcha el Yaris se siente ágil y ligero; normal comparando con las dimensiones y pesos de cualquier coche actual. Subiendo el ritmo y cogiendo temperatura, el 1.5 responde con timidez, pero despertándose en la zona alta del cuentavueltas. Es un motor que por su escaso par pide que lo azuces y, claro, yo encantado. La subida de revoluciones viene acompañada de un sonido típico de molinillo atmosférico, altamente adictivo que, cuando subes de peldaño, la caja de cambios con su maravilloso clac-clac mecánico te integra de un modo sublime en la conducción espirituosa.

Las sensaciones son infinitamente superiores que en casi cualquier coche moderno, con esos movimientos de carrocería casi instantáneos a la par que peligrosos, ya que 200.000 km y 20 años no pasan en balde para los elementos mecánicos del coche y estás constantemente recordándote que tienes que centrarte en conducir y ya. Dicho esto, en condiciones normales, un trayecto por autovía o similar, el ruido del motor se vuelve un fastidio a más de 100 km/h; una sexta marcha haría del conjunto un bloque cuasi perfecto.

Con Pablo García, manager de GT Sport

En zonas reviradas el coche apoya bien, pero no transmite una confianza exagerada. Me encantaría probarlo con suspensiones nuevas y una puesta a punta correcta; me juego una mano a que el comportamiento mejoraría sustancialmente. Si nos encontramos en una carretera de montaña, la diversión (y el sufrimiento) están garantizados siempre que mantengamos la aguja en la zona (muy) alta del cuentavueltas. La parte más agradecida de su comportamiento radica en su inmediatez; todo pasa a poca velocidad y de un modo “anticipable”. Si el coche subvira, reduces un poco la inercia y el coche entra, si empiezas a perder la trasera por levantar de un modo brusco, el Yaris se recoloca rápido; aquí no hay sustos extremos, lo que te otorga ese punto de fluidez en el límite.

Sin ir más lejos, tuve oportunidad de meter el coche en circuito durante el Toyota GR Day de 2023 en el Jarama. Hacía tiempo que no me divertía tanto a bordo de un coche. Sensaciones inéditas al volante del coche menos potente de todos los que rodaron aquel día, pero aprendiendo a cada vuelta que daba. Cada vuelta significaba llevar el coche al corte, deslizándome sobre el círculo de adherencia de los neumáticos como los primeros bailes de música lenta entre adolescentes. Es una sensación nueva, mágica a la vez que torpe, pero con un poso en tu mente que durará para siempre. Diría incluso que me divertí más en el Jarama que en los pocos tramos de montaña por los que he discurrido con el Yaris, cuando, desde fuera, hubiese apostado por lo contrario.

Pero volviendo a un estado de calma, más común, de desplazamientos cortos entre dos puntos de la capital española, con semáforos y pasos de peatones, el Yaris T Sport resulta delicioso. Bueno, me resulta delicioso a mí, que creo que la gente gira sus cuellos cuando ve el impoluto azul desplazándose, mientras yo pulso los vetustos botones de su simple panel. O también cuando disfruto en concentraciones de coches creyéndome el rey de la fiesta rodeado de Porsches 911 o Mercedes de los 70. Está todo en la mente y el Yaris entra en la tuya poco a poco, como la gota japonesa china que horada tu cráneo lentamente como método de tortura. En breves me tendré que deshacer del pequeño Toyota por tener que irme a vivir a lejos de España, pero su recuerdo pervivirá en mi memoria por siempre.

Perdón por el chándal

EXTRA LAP

Buscando las imágenes del número 2178 de la Revista Autopista, me encontré con este artículo del gran Ramón Roca (DEP) en el que también la menciona pero por las referencias a la comparativa entre el Ferrari 360 Spyder y el BMW Z8; todo un honor poder seguir sus pasos.

EXTRA LAP 2

En Autopía 2023.

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11 comentarios en “Prueba Toyota Yaris T Sport (2001): menos es más”

  • Borja

    22 de marzo de 2024 a las 02:27

    El coche te ha quedado resultón, aunque una moto, para ese uso y tamaño, parece más emocionante.
    El segundo párrafo te ha quedado un poco clasista. La gente que trabaja desde los 20 años (por eso pueden comprarse un Lancer o un MX-5) también tiene derecho, ¿no?

  • Sr. Pomelo

    24 de marzo de 2024 a las 01:47

    Enhorabuena por el coche nuevo. Me gustaba bastante hace años. Yo sí me giraré al verlo pasar :-) Lástima que a España no llegara la versión 5 puertas ni la Turbo de 150 cv…

    Caja corta sí tiene, pero no es la más corta del mercado. Así a bote pronto:
    Yaris 1.5 T-Sport: 30,4 km/h cada 1000 rpm en 5a
    C2 VTS gasolina: 29,1 km/h cada 1000 rpm en 5a
    Clio 197 de los primeros: 30,5 km/h cada 1000 rpm en sexta
    106 Rallye 1.3: 26,7 km/h cada 1000 rpm en 5a
    AX Sport, GT y GTI bajan de 30 km/h cada 1000 rpm en 5a
    Etc.

  • Sr. Pomelo

    24 de marzo de 2024 a las 01:51

    En el texto hay una errata: al citar las revistas que lo prueban. Se dicen que los dos números son de Automóvil, pero pienso que uno es de Automóvil y el otro es de Autopista.

  • Gerson Vargas

    24 de marzo de 2024 a las 21:04

    me encantan este tipo de historias: honestas, reales, terrenales.

    A todos nos causan fascinacion los Ferraris, los Paganis, los GTR, los M3, etc. Pero muy pocos podemos comprarlos y mantenerlos.

  • Oier

    25 de marzo de 2024 a las 14:38

    Buenas. Aquí un orgullosos propietario de uno. Modelo restyling del 2003, único dueño, gris, 220.000 kms, todo de serie.
    No veais la ilusión que me ha hecho ver el articulo en vuestra web: Mi Yaris en 8000vueltas!!
    Suscribo todo lo que dices, excepto en lo de que el motor anda poco. Vale que mucho son las sensaciones que da, pero el motor está muy lleno desde abajo, y habiéndolo comparado con otros coches, yo diría que corre.
    He tenido otros coches mucho más potentes y deportivos, y los he terminado vendiendo y volviendo al Yaris. Es como ese amigo fiel que sabes que siempre está ahí, nunca te va dejar tirado. Vas a girar la llave y va a arrancar, redondo y grabe como el primer día.
    Eso sí, la postura de conducción me mata. Es ideal para ciudad, pero ‘cero deportiva’.
    A ver si comentan más propietarios que no creo que quedemos muchos.
    Un saludo!

  • Carlos J

    25 de marzo de 2024 a las 15:22

    Gran artículo!
    Me encanta porque…..destila realidad y nos pone los pies en el suelo al señalar como también hay placer de conducción y pasión en coches «normales» y no sólo en los «celestiales».
    Yo disfruto como tú, aunque ya peino canas pues acabo de entrar en la cincuentena, con mi «ranchera» dinámico a pesar de que me encantaría tener un «dream car» pero….es lo que podia permitirme (y conste que mi «ranchera/familiar o mas pijamente llamado SW) es otro de mis sueños pero a nivel mundano.

    Gracias, gracias, gracias

  • Luis

    29 de marzo de 2024 a las 20:45

    Curioso que en las últimas semanas me he encontrado con un par de unidades de este modelo. Una, en el mismo color que el tuyo, ha aparecido en el pueblo en el que vivo, en un estado bastante mejorable. La otra, gris oscuro, la vi dentro del recinto donde trabajo, en muy buen estado. Siempre me ha llamado la atención y me ha gustado ver que 8000 vueltas le puede dedicar un artículo a un coche tan asequible.
    Por otra parte, por lo que comentas de que cómo es posible que la gente de FP se pueda permitir cierto tipo de coches, te diré que un titulado de un FP demandado y a partir de ciertos años de experiencia se puede defender perfectamente en la vida y sorprenden los sueldos que se llegan a conseguir (no digamos ya cuando ese FP te permite establecerte por tu cuenta).

  • nachetetm

    29 de marzo de 2024 a las 23:50

    Igual me he perdido algo pero, ¿se ha repintado entero, pero no se le han cambiado amortiguadores a un coche de 196.000 kms? Espero que los llevase ya cambiados, porque de lo contrario tenemos las prioridades mal planteadas :-D

  • paco encinas

    31 de marzo de 2024 a las 21:39

    Hombre, que no se de la vuelta a mirarlo mi madre, pues vale, normal. Pero el que pase al lado de ese yaris y no le dedique siquiera un par de miradas de reojo (en mi caso seria una vueltilla desvergonzada a su alrededor) ni es aficionado a los coches ni es nada.

    Por cierto, cuantos mas coches modernos veo mas me gustan los frontales de los coches japos de esa epoca (90-00): este yaris, los civic, los integra DC5, hasta los SUV CRV y el precioso HRV…

    Enhorabuena por tu compra y tu eleccion. Gracias por no comparte otro puñetero audi, mercedes o kia. Estos coches son los que distinguen a un verdadero aficionado de un casual o los expertos de postín

  • Antonio1984

    4 de abril de 2024 a las 00:15

    Él que no se contenta es porque no quiere…

  • Autor Staff

    Carlos Soteras

    4 de abril de 2024 a las 20:29

    Uy pero cuanta interacción!
    Por partes (y gracias a todos):

    @Borja: Moto siempre mejor que coche en cuanto a diversión. Y sí, comentario súper clasista el mío, pero, si lees entre líneas, veo que defiendo eso de empezar a trabajar cuanto antes y no eternizarte en la cada vez peor universidad espanola.

    @Sr.Pomelo: La versión 5 puertas me gusta menos (ahora vivo en Austria y veo que aquí sí se vendió). La que desconocía era la turbo! eso sí que debe volar. Lo de la caja de cambios es una hipérbole; ojalá haber probado todos esos coches. En cualquier caso, no me quiero imaginar esas relaciones aún más cortas… aquí a más de 100-110 es molesto el ambiente.

    @Gerson: mil gracias, son las historias que podemos contar desde el proletariado.

    @Oier: gracias! yo he comparado el Yaris con otros coches más potentes la verdad, no tanto dentro de su segmento. En cualquier caso aquí tienes que apostar más por las sensaciones que por los datos crudos.

    @Carlos J: Gracias!

    @Luis: yo lo acabo de vender por haberme movido de país, así que el mío tambíen lo verás si Dios quiere rulando entre Asturias, Guadalajara y Teruel.

    @nachetetm: tienes toda la razón, aquí prima el mundo de Instagram y el postureo; así de triste es esto… De todos modos es que el coche estaba MUY machacado cuando lo compré. No tenía ningún bollo pero TODOS los paneles, literalmente, tenían desperfectos. Si lo hubiese mantenido un tiempo más le hubiese cambiado las suspensiones seguro.

    @paco encinas: Gracias hombre!

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