Mercedes w124 cabrio (1991-1997)

Los Mercedes, sistemáticamente, suelen ser coches bonitos, incluso muy bonitos.

Las muy difundidas y celebradas berlinas de la serie 124 (1984-1995) fueron la ajustada representación de uno de los más logrados Mercedes Benz de todos los tiempos y, lo que es más, su versión cabriolet sustituyó 20 años después, muy dignamente por cierto, a los extraordinarios y elegantísimos descapotables de 4 plazas que Mercedes ofreció desde 1961 a 1972 como 220, 250, 280 y 300 cabriolet, con motores de 6 cilindros en línea o de 8 en uve.

La hermosa estampa de las berlinas de esta excelente serie 124 se acrecentó con la lograda versión cupé presentada en el Salón de Ginebra de marzo de 1987, y llegó a su máxima expresión -con una rara elegancia- en su exquisita versión cabriolet, presentada en el Salón de Francfort de 1991 junto al Mercedes C 112, el Ford Escort RS 2000, el Toyota Celica Carlos Sainz, el Porsche 928 GTS, o al lado de la fallida réplica de nuestro Pegaso Z 103 y de otras novedades, en un salón donde los “coches verdes” habían tenido un importante papel. (1)

El Mercedes 300 CE 24 cabriolet se presentó en Francfort en septiembre de 1991 y su fabricante lo describió entonces como “un descapotable para todo el año” y también como “una berlina entre los descapotables”, lo que implicaba, en este caso, asumir las ventajas de ambas soluciones sin ninguno de sus inconvenientes, como verdaderamente demostraba la realidad.

 

En junio de 1992, la prensa especializada destacó ante todo los 230 kg de peso adicional que sumaban las versiones cabrio, aumento que procedía de 1000 piezas nuevas, todas ellas concebidas para refuerzo de su estructura y que, por ejemplo, incluían amortiguadores de vibraciones, a lo que de igual manera se unía la resolución de su capota eléctrica que le descapotaba en 20 segundos, a menos que se recurriera a la opción manual. Todo lo anterior era justamente subrayado como un intento -logrado- de dotar a un descapotable de la rigidez de una berlina cerrada, sin olvidar la característica más notable del 300 cabrio: el arco trasero escamoteable, que aparecía automáticamente en 0,3 segundos si el coche detectaba riesgo de vuelco o un choque, consiguiendo proteger a los ocupantes como si de un techo duro se tratara, a lo que también contribuían los reposacabezas traseros, igualmente escamoteables y también de accionamiento automático, que se convertían en un arco protector.(2)

No se inició en España la comercialización del Mercedes cabriolet 300 CE 24 hasta el verano de 1992, apareciendo en la lista de precios de Motor 16 tarifado en 9.459.200 pesetas (3). Tal cantidad le situaba por encima del precio de berlinas de máximo standing, tales como un Audi V8-3.6, un Mercedes 300 SE o un BMW 740 e, igualmente, muy por encima de la versión 300-24 v del cupé vendida en 7.497.400 pts o de la berlina, que valía 6.435.000.

 

Aunque no había en el mercado de entonces ningún lujoso y bellísimo descapotable de cuatro plazas reales comparable -a no ser que hablemos de un Rolls Royce Corniche IV o un Bentley Continental, ambos cuatro veces más caros-, como ofertas de algún modo equiparables en nuestro mercado de julio de 1992, podrían señalarse opciones -siempre faltas o de línea, o de prestaciones, o de lujo, o de calidad- como lo podrían ser un Audi 2.3 E cabrio, cuyos 133 cv valían 4.978.000 pesetas, o un BMW 325 i cabrio, que por 5.020.000 pts daba 170 cv, o un Jaguar XJS 4.0 de 233 cv, vendido en 9.912.637 pts, sin olvidar a un Porsche 968 cabrio, cuyos 240 costaban 8.652.800 pts o a un Saab 900 T sport 16 v de 160 cv, tarifados en 6.208.000.

En septiembre de 1992 hubo cambios estéticos en la gama 124, destacando su calandra delantera más reducida, y en julio de 1993 se presentaron unos nuevos Mercedes 124 con motores multiválvulas, cesando los 230, 260 y 300 y apareciendo los nuevos 200, 220, 280, 320 y 400, puestos a la venta en España desde octubre de 1993. Ello significaba que en nuestro país desaparecía el 300 CE cabrio y que era sustituido por los E 220 de 4 cilindros y 150 cv y por los E 320 cabrio de 220 cv y 6 cilindros,  a los respectivos precios de 8.482.000 y 10.709.000 pts.

 

En mayo de 1995 fueron presentados los completamente nuevos Mercedes E, pero el cabrio siguió en producción hasta julio de 1997, si bien en España sus ventas cesaron desde 1996.

 

Se fabricaron en total 23.952 cabriolets de la serie 124, concretamente 6.343 tipo 300-24v , 2.229 unidades del E 320, 6.922 del E 200 de 136 cv (estos no comercializados en España) y 8.458 del E 220. (4)

El equipo de los cabriolet 300 CE 24 v, sobrio en demasía, aconsejaba recurrir a la pletórica lista de extras, en la que se podían encontrar elementos como la transmisión automática de 4 velocidades, facturada en 288.640 pts y que subía a 531.200 si era de 5 marchas, la diferencial autoblocante por 224.384 pts, el control antipatinaje por 453.632, el regulador de velocidad en 82.176, el climatizador en 131.328, o el mando de apertura de puertas a distancia por 109.056 pts.  Eso sí, el ABS era de serie, así como los airbag, aunque estos sólo a partir de 1994. Los cristales eléctricos, los asientos delanteros regulables eléctricamente y con aproximador automático de cinturones, el cierre centralizado o el botiquín, eran detalles de equipo que destacaban en la dotación original. (5)

Su bellísima línea era obra de Bruno Sacco, el estilista de Mercedes. Esta línea se ofrecía inicialmente en 7 colores sólidos -del blanco ártico al negro, pasando por el beige pueblo y el gris carrara- y en 14 colores metalizados, con un sobreprecio de 148.096 pesetas, entre los que destacaba el soberbio rojo almandino del cabrio que ilustraba el catálogo de presentación del modelo. Su cuidada capota, de tres capas -que podía ser negra, azul o marrón-,  en nuestro mercado era automática e incluía luneta térmica, pero su manejo exigía el desenclavado de los cierres situados en el marco del parabrisas; no obstante, en otros mercados la de norma era la de funcionamiento mecánico.

En cuanto a las impresiones sobre los Mercedes 124 cabriolet se acaba antes empezando por los escasos defectos de un 300 CE cabrio. Estos se refieren al consumo de sus 220 cv, que se establecía entre los 9,5 y los 13,5 litros en carretera y llegaba a superar los 15 en ciudad. Su carácter descapotable, por otro lado, le pasaba factura por causa de su escasa visibilidad posterior y también por culpa del espacio que su eficiente capota robaba a su maletero, que pasaba así de 480 litros a 300. Igualmente, hay que reconocer que el diámetro del volante era excesivo, defecto común de toda la serie Mercedes 124.

Había opciones aftermarket para darle un toque deportivo a su línea

Todo lo demás eran ventajas, comenzando por su bellísima línea o por su magnífico acabado, siguiendo por su excelente comportamiento y acabando por la rigidez de su carrocería, a pesar de tratarse de un descapotable capaz de albergar 4 plazas cómodas; tal era la rigidez alcanzada por este cabriolet, que su fabricante se atrevió a lanzar la versión E 36 AMG, desde 1993, en la cual el cabriolet desarrollaba 272 cv, los cuales eran asumidos sin problema por su carrocería sin capota metálica (6). La calidad de su capota con auténtico cristal trasero, plenamente estanca y aislante de ruidos (71,7 decibelios a 140 km/h) y corrientes de aire era otro importante activo, como lo era la habitual eficiencia de prestaciones de su mecánica de mucha calidad (228 km/h de velocidad máxima  y una aceleración desde parado de 17 y 30,7 segundos a los 400 y a los 1000 metros). Eran también claros activos la suavidad de su caja de cambios automática de 5 velocidades, la calidad de su dirección perfectamente asistida o incluso su frenado, poderoso y resistente. Igualmente, era un acierto su original salvavientos posterior que permitía circular descapotado con 2 personas, obviando las turbulencias que implica un descapotable, pero sacrificando las dos plazas traseras. En cuanto a su confort, basta con decir que era el de la berlina, o sea máximo. (7)

Dada la existencia de una anémica versión 200, motorizada con un 4 cilindros de 1998 cc y 136 cv, hay que reconocer que ésta mantenía un excelente acabado, una real habitabilidad para cuatro personas, un magnífico aislamiento sonoro, una sobrada estabilidad y su estética imponente. No obstante, su precio seguía siendo alto, su consumo se elevaba dada su escasa potencia, que debía de ser requerida para mantener un ritmo animado, el mando de la caja de velocidades no era óptimo y su maletero seguía con sus escasos 300 l por causa del alojamiento de su magnífica capota, a todo lo cual había que añadir unas prestaciones solo aptas para el paseo, pues su velocidad máxima bajaba a 200 km/h y las aceleraciones se reducían a 20,1 segundos para hacer los 400 m desde parado y 36,1 para llegar al km. (8)

La fiabilidad de toda la gama cabriolet era excelente, como la de todos los Mercedes de la serie 124, especialmente tratándose de motores de gasolina. No obstante, cabe reconocer que algunas cajas automáticas podían presentar problemas al cambiar de marcha y que el puente trasero podría resultar ruidoso, o que la bomba de frenado pudiera desfallecer comprometiendo la asistencia de los frenos. Hubo también problemas en las últimas series con los motores de los elevalunas, todo lo cual es muy poco relevante en su conjunto.

En suma, un coche perfecto para comprar  en cualquier versión “que esté de origen o no haya sido descapotada”, pues, para empezar, ofrece las prestaciones de una rápida y confortable berlina con el cielo como techo -lo que es fácil de decir pero muy difícil de realizar- y, para seguir, ya es un clásico por línea y prestaciones, que, para terminar, cada vez alcanzará mayor cotización; así, de momento, el Hors Série de La Vie de l’Auto de 2017 tasa al 300 CE 24 de 1991 a 1993 en 9.000 € , a la altura de un Mercedes 220 S (colas) de 1959 a 1965, o de un Audi 100 S coupé de 1969 a 1976, o por encima de los 7.500 € de un Jaguar XJS V12 de 1975 a 1981.

Bibliografía

  1. Motor 16 nº 412 de 14 de septiembre de 1991 y el nº 413 de la semana siguiente ilustran ese Salón de Francfort y destacan la bellísima novedad de nuestro amigo, presentado con estas palabras: “Después de 20 años sin un cabriolet, Mercedes vuelve con uno que dispone de 4 plazas reales”.
  2. Motor 16 en su nº 453 de 23 de junio de 1992 presentaba este “descapotable para cuatro personas”.
  3. Motor 16 en su nº 455 de 7 de julio de 1992 ofrece el precio de este cabriolet y los de los competidores que se citan como referencia.
  4. Las cifras de fabricación y los datos sobre su evolución, proceden de Auto d’Epoca nº 11 del año 2004.
  5. La descripción del equipo y de las opciones más aconsejables del 300 de 24 válvulas en versión cabriolet están tomadas del nº 474 de Motor 16.
  6. Motor 16 nº 466 de 22 de septiembre de 1992 da detalles sobre el 300 CE 24 3.6 Brabus y sus 285 cv
  7. Los datos referidos al comportamiento del 124 cabriolet en versión 300-24 v proceden de dos fuentes que son el nº 474 de Motor 16 y el nº 1007 de Le Moniteur Automobile.
  8. Le Moniteur Automobile en su n.º1061 prueba al “bello sin alma” que es el Mercedes 200 cabriolet.

Extra Lap

Esta foto, de un modo u otro, había que ponerla

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6 comentarios en “Mercedes w124 cabrio (1991-1997)”

  • alberto

    22 de Septiembre de 2017 a las 10:28

    Enhorabuena Ramon, me encantaba este coche!
    Aunque la versión 24v era algo más “vaga” de lo que los números sugerían, sobretodo comparado con el 300 “normal” (aquí se vieron los primeros efectos de los catalizadores, que restaban bastante brío), el coche era estupendo.
    Me encantaría, no obstante, que me intentaras aclarar algo: cuando, en su día, leí las pruebas del coche, vi también (como aquí) que se hacía referencia a “arco de seguridad escamoteable” además de “reposacabezas escamoteables”. Tras tratar de enterarme, llegué a la conclusión de que era un error, pues nunca ví tal “arco” salvo en los SL. En los E, los reposacabezas traseros se “disparaban” realizando la tarea de un arco; y, curiosamente, la forma inferior del sistema (tras los asientos traseros) era de arco, no recta. Pero creo que nunca tuvieron, adicionalmente, un arco propiamente dicho.

    pd: esto te pasa por tener lectores con gafas de leer.

  • ramon

    22 de Septiembre de 2017 a las 10:58

    Justo, Alberto: el arco en los SL y los reposacabezas ejectables en el E.
    Gracias por tus comentarios y que sepas que a mí ese coche me fascina. Es más, lo considero, con toda justicia, un clásico con mucho, mucho porvenir.

  • joan

    22 de Septiembre de 2017 a las 13:58

    He disfrutado leyendo el artículo. Gracias.

  • alberto

    28 de Septiembre de 2017 a las 18:24

    Gracias Ramón por la aclaración.
    Teniendo en cuenta los precios actuales de los clásicos, yo ya no me atrevo a opinar sobre nada de eso…

  • ramon

    29 de Septiembre de 2017 a las 08:49

    Joan, me alegro y, Alberto, no se trata sólo de cotizaciones sino de la entidad del sujeto.

  • arribi

    1 de Octubre de 2017 a las 14:00

    Desconocía la existencia de esta variante del 124 (que por otra parte podría decirse que es una versión obvia) y aunque no soy muy de descapotables, he de decir que este es elegante y tiene muy marcado, al menos en mi opinión, el carácter Mercedes.

    Sobre la primera frase del artículo, creo que muchos de los modelos actuales de la marca de la estrella discrepan, aunque supongo que por eso usas la palabra “suelen” jeje.

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