La historia de Michael Schumacher. Parte 1

Hoy os traemos la primera parte de una nueva colaboración de nuestro amigo y compañero Fernando Lázaro, que nos cuenta la historia -excelentemente bien ilustrada con fotos y vídeos-  de uno de los pilotos más especiales y carismáticos de todos los tiempos. Amado y odiado a partes iguales, de lo que no cabe duda es de que durante muchos años fue el Nº 1, el mejor: el Káiser.

Lasheras

– ¿Estuvo con él? ¿hasta el final?

– Sí

– Dígame ¿cómo murió?

– Os diré cómo vivió

Michael Schumacher en su debut en Fórmula 1 (1991)

Esta es la conversación que mantienen, al final de la película “El último samurai”, el Capitán estadounidense Nathan Algren y el Emperador de Japón, cuando éste le pregunta por cómo murió en combate el General Katsumoto, líder de la revolución samurai y consejero del emperador.

Pues bien, esto es lo que voy a tratar de contar en el artículo: cómo vivió Michael Schumacher. Espero que con esta introducción no se entienda que ya no cuento con él entre nosotros, pero sí que sus días como Káiser de la Fórmula 1 han acabado.

Michael Schumacher en sus primeros años de karting en Kerpen

Michael nació el 3 de enero de 1969 en Hürz, Alemania, y su vida es una leyenda para el mundo del automovilismo. El padre de Michael, Rolf Schumacher, un albañil que trabajaba en sus ratos libres como mecánico de karting, acopló un motor a un kart de pedales para que su hijo de 4 años fuera tomando contacto con la velocidad. Primero en una gran explanada que era el parking de un circuito de karts y, tras darse cuenta de la velocidad a la que Michael aprendía, en un circuito de verdad. No había dinero para comprar ruedas nuevas, así que utilizaban las que el resto de equipos descartaban. Aún así, Michael se las apañaba para ganar.

Ralf, Michael y Rolf, padre de ambos. Una familia dedicada al karting en cuerpo y alma

Puede que el dinero, per se, no de la felicidad, pero muchas veces sí facilita el camino para lograr objetivos (pongamos aquí como ejemplo a algunos pilotos “de pago” que han llegado a la F1 a base de talonario). Otras veces hace que no se valore lo que cuesta conseguir algo, y entonces no se le dedique el esfuerzo que requiere. Para Michael, competir -y ganar- comenzó a ser su vida, pero había que pagar esa vida y sus padres no podían permitírselo.

Michael dejó las aulas para comenzar a trabajar en un taller de Volkswagen y así poder seguir corriendo en karts. Quizá esto pueda sonar muy bonito ahora, pero pensemos la gran apuesta que suponía dejarlo todo para dedicarse a una promesa que quizá nunca llegara. Seguro que no fue una decisión fácil, lo que sí sabemos es que desde muy temprano Michael aprendió una lección muy importante: sin dinero, cada error era alejarse un paso más de su sueño, y sólo había una forma de lograrlo: ganar. Ganar todo. Así, en 1984, con 15 años, fue campeón de la German Junior Kart; en 1985 fue subcampeón y en 1987 fue campeón de Alemania y Europa.

Michael en 1984

Michael solía decir que el Karting era su verdadera pasión, había crecido con ello y era una forma de vida para él, una rutina; y que si no hubiera llegado hasta lo más alto del motorsport, sin duda se hubiera dedicado al mundo del karting, quizá como propietario de un circuito pequeño, en el que, aseguraba, tendría mucho menos dinero, pero sería al menos igual de feliz. A continuación podemos ver un breve vídeo de 1986 en el que Michael compite contra Morbidelli o Hakkinen. Bonitas imágenes:

En 1988 comenzó su andadura en monoplazas y, como no podía ser de otra forma, también ganó. Primero la Fórmula König, carreras de monoplazas patrocinadas por el fabricante de asientos König, que se disputaron en Alemania entre 1988 y 2004. Ese mismo año quedó 4º en el campeonato alemán de Fórmula Ford 1600 y 2º en el europeo (no sólo Alonso corre 2 campeonatos en un mismo año). En 1989 dio el salto a la Fórmula 3 alemana, título que conseguiría al año siguiente con un Reynard 903 del equipo T.W.S. de Willi Weber, que sería desde entonces su manager.

Michael en el Fórmula König en 1988

Schumi en la Fórmula 3 alemana, ganador del campeonato en 1990

Ese mismo año también disputó una carrera de la Fórmula 3 europea (con victoria) y ganó el Macau Grand Prix, una carrera histórica que siempre ha sido decisiva en la carrera de los mejores pilotos del mundo.

Michael en 1990, en el equipo W.T.S del Cto. de Europa de Fórmula 3

Macau Grand Prix ’90. Un increíble duelo hasta la última vuelta con Mikka Hakkinen, con quien coincidió durante gran parte de su carrera deportiva. ¡Qué dos grandes pilotos!

Pero no todo en la vida de Schumi fueron los monoplazas tipo fórmula. Este verano, mientras estaba en las 24 Horas de le Mans, me acordé de él. Al ver a Alonso pasar por delante de mí con el Toyota, recordé aquellos apasionantes duelos entre Schumi y Fernando que tanto nos hicieron vibrar en 2005 y 2006 y pensé en cuánto me gustaría ver al alemán aquí también. Hubo gente que sí tuvo esa suerte pues, en 1990, además de la Fórmula 3 alemana, europea, y Macau, Mercedes fichaba a Schumacher dentro del Mercedes Junior Racing Program, que le permitió correr el Campeonato del Mundo de Resistencia con el Mercedes C11 de Grupo C, para mi, uno de los coches de carreras más bellos que se han fabricado y, además, una auténtica bestia de motor V8 biturbo y 5 litros con 950 caballos y caja de cambios manual de 6 marchas.

Las tres jóvenes promesas acogidas bajo la tutela del Mercedes Racing Junior Program: Karl Wendlinger, Heinz-Harald Frentzen y Michael Schumacher

Ese año, acabó quinto tras disputar sólo 3 de las 9 carreras del mundial y consiguió también un 5º puesto absoluto Le Mans demostrando que, pese a su juventud, era ya un piloto rápido y consistente. El equipo ganador ese año lo compusieron Volker Weidler, Johnny Herbert y Bertrand Gachot a lomos del también hermoso Mazda 787B . Bertrand Gachot, como veremos más adelante, fue un personaje decisivo en la carrera de Schumi hacia el Gran Circo.

Schumacher a los mandos del Sauber-Mercedes C11

Entre 1990 y 1991, como parte del proceso de entrenamiento del Mercedes Junior Racing Program, que tenía grandes expectativas puestas en Michael, también corrió 5 carreras del DTM como piloto invitado, aunque sin grandes resultados, pues su montura, el mítico Mercedes 190E 2.5 16v ya no era un coche tan competitivo, incluso cuando tras su gran actuación en las 24 Horas de le Mans y su participación en el Mundial de resistencia, el equipo AMG le subió al coche oficial.

Schumacher en 1990 a bordo del Mercedes-Benz 190 E 2.5 DTM

Y por fin, 1991 fue el año: debut en Fómula 1. ¿Cómo fue su debut? El irlandés Eddie Jordan, tras numerosas campañas como Team Manager en F3 y F3000, dió el salto a la máxima categoría del motorsport: la F1. Su equipo estaba formado por los pilotos: Andrea Cesari y Bertrand Gachot (sí, el que ganó las 24 Horas de le Mans el año que Michael fue 5º). Pues bien, este piloto belga, héroe local y de gran temperamento (ya había tenido problemas con las autoridades en 1988) fue arrestado durante 2 meses por rociar con spray de pimienta a un taxista en Londres, lo que le impedía correr para Jordan. Willi Weber, vio entonces la oportunidad de, con dinero de Mercedes – que planeaba de nuevo entrar en la F1 a corto plazo- tratar de sentar al joven Michael en el asiento del detenido Bertrand, debutando esa misma semana en el Gran Premio de Spa-Francorchamps.

Eddie Jordan y Michael Schumacher el 25 de agosto de 1991 en Spa-Francorchamps. El debut de Michael en F1

Eddie Jordan, en un arrebato de sinceridad, (siempre fue conocido por su sexto sentido para detectar jóvenes promesas), confesó años después que la única razón por la que dió una oportunidad a Schumacher en la F1 fue por las 150.000 Libras que Mercedes había puesto sobre la mesa para que el alemán disputase esa carrera.

Para sorpresa de todos, con un coche muy poco competitivo, Schumacher calificó en su debut en Fórmula 1 en 7ª posición. Los únicos pilotos más rápidos que Schumacher ese día fueron Senna, Patrese, Prost, Mansell, Berger, Alesi y Piquet. Pocos saben que tan sólo dos días antes de subirse al coche, Michael se encontraba en la cama con fiebre. Creo que no hace falta decir mucho más al respecto.

Schumacher en la curva de La Source de Spa Francorchamps en su debut en F1

Tras la retirada de Michael por avería mecánica, un avispado Flabio Briatore, recientemente nombrado director del equipo Benetton de F1,  consiguió ficharlo para el resto de la temporada -algo que Eddie Jordan consideró una jugarreta y llevó hasta los tribunales, perdiendo la causa -, desde el de GP Monza, 12ª prueba del mundial y circuito que, a la postre, sería decisivo en la carrera de Michael. Por supuesto, Schumi no defraudó, siendo en calificación más rápido que Piquet en 5 de las 6 carreras restantes y obteniendo 4 puntos para el mundial de pilotos.

Ross Brawn, Michael Schumacher y Pat Symonds en Benetton Ford

Recordemos que en Benetton había fenómenos como Ross Brawn, Rory Byrne, Pat Fry, Nikolas Tombazis y ahora también un joven piloto llamado Michael Schumacher. Briatore quería un equipo ganador y junto con el motorista Ford iba por el buen camino: Shumi ganó su primer GP en 1992 en el circuito que un año antes le vio debutar, Spa.

Primera victoria tan solo un año después de su debut. Podium de Spa Francorchamps en 1992

Las temporadas 1991, 1992 y 1993 las ganaron Ayrton Senna (McLaren-Honda), Nigel Mansell (Williams-Renault) y Alain Prost (Williams-Renault) respectivamente. Esos mismos años, Michael clasificó 13º (debut con solo 6 carreras disputadas), 3º y 4º.

Schumacher en el GP de España de 1992

1994 sería su año. Prost se había retirado en el 93 y Ayrton fallecía en un trágico accidente que conmocionó al mundo, pero no por ello el camino sería más fácil, pues quedaba en pie un hueso duro de roer: Damon Hill y su Williams FW16, el coche más rápido de la parrilla. ¿Os imagináis un final de temporada en el que fuera un punto el que decidiera el campeonato? Pues fue lo que pasó ese año. Schumacher, con 92 puntos, ganó al inglés que sumó 91, aunque no sin polémica.

Schumacher dándole indicaciones a Brawn sobre el comportamiento del B194 en el GP de Bélgica de 1994, año del primer Mundial de El Káiser

A la última carrera, el GP de Australia, llegaban con esa diferencia de un sólo punto a favor de Michael, lo que quería decir que si ninguno de los dos terminaba, Schumacher sería campeón. En una maniobra que los comisarios deportivos consideraron como no intencionada, Schumacher colisionó con Damon Hill tras un error que había dañado su coche, rompiendo también la suspensión del Williams e impidiendo que el inglés acabara la carrera y ganara el mundial. Una maniobra que consolidó a Schumacher como un piloto ultra agresivo y con una sed de victoria que en ocasiones le llevaba a jugar en el límite del reglamento. Sabor agridulce, pero primer Campeonato del Mundo para Michael. No dejes de ver el momento en el siguiente vídeo:

Si no puedes ver el vídeo por el Copyright puedes hacerlo directamente en Youtube. Pincha aquí.

En 1995, Benetton cambió el V8 de Ford de 3.5 litros por el V10 de Renault y 3.000 cc. Este año 2018 hemos podido comprobar, al pasar McLaren-Honda a McLaren-Renault, que cambiar el motor en un F1 no es llegar y besar el santo. Surgen problemas de refrigeración, de rendimiento, de espacio… pero al Benetton parece que le sentó perfectamente. Schumi revalidó título ese año, haciéndose con su segundo entorchado ganando 9 carreras, entre las que merece la pena destacar la remontada de la decimosexta a la primera posición en el GP de Bélgica en Spa-Francorchamps.

Spa Francorchamps 1995. Damon Hill (Williams FW17-Renault) y Michael Schumacher (Benetton B195 Renault)

Las cosas empezaban a ponerse serias, Schumacher ya era un piloto con dos mundiales. Paralelamente, sin embargo, Ferrari seguía sin resultados reseñables, pues llevaba sin hacer campeón a un piloto desde 1979. El último gran nombre en hacer campeona a Ferrari fue Nicki Lauda en los años 75 y 77. La Scuderia no es que hubiera corrido con pilotos “mancos”, sus monoplazas los habían llevado hombres como  Alain ProstNigel MansellJean Alesi o Gerhard Berger. Simplemente, las otras formaciones habían sido mejores.

McLaren, Williams, Benetton… fue una gran época para la F1. Ferrari siguió los pasos de Briatore y trató de rodearse de lo mejor de lo mejor. Fichó a  Jean TodtRoss Brawn y Rory Byrne y, como no podía ser de otra forma, también a Michael Schumacher. ¿O fue quizá al revés? Fichó a Michael Schumacher, que puso como condición trabajar con los tres magos de la F1 para moverse a Ferrari con garantías de éxito. Michael siempre fue un piloto inteligente, tanto dentro como fuera de la pista.

Comenzaba la “era Ferrari”.

Michael Schumacher posando en el circuito de Fiorano junto al F 310, el coche que “La Scuderia” había preparado para el asalto al título en 1996

Continuará…

 

 

 

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10 comentarios en “La historia de Michael Schumacher. Parte 1”

  • Ramón

    6 de septiembre de 2018 a las 11:22

    Juan, gracias por traer la historia de un luchador que fue un triunfador, hasta el extremo de escribir, con letras enormes, la historia de la F 1.
    Sólo le faltó una cosa: romanticismo, justo lo que irradiaba Senna.
    Así es que la historia está objetivamente de su parte, no así los corazones.
    Con todo, este romántico que yo soy, sin ser un aficionado a la F 1 (ya sabéis que lo que corren los coches no es lo que más valoro) no puede menos que APLAUDIR a Schumacher, pues es el número 1 y quizás lo sea siempre.

  • EDVTEC

    6 de septiembre de 2018 a las 17:28

    Magnífico…. estoy deseando que llegue la segunda parte.

    Michael Schumacher ha sido y siempre será mi piloto preferido.

    Keep fighting, Michael!

  • indeciso

    7 de septiembre de 2018 a las 10:13

    Pedazo de artículo.
    A pesar de no haber vivido en su época dorada, sigo disfrutando con sus historias.
    Una vida alegórica en cualquier caso, es decir, que Michael representa una idea (la del triunfo) a través de su propia historia.

  • Fernando

    7 de septiembre de 2018 a las 12:42

    Muchas gracias por los comentarios!

    Ramón, estoy contigo, Shumacher fue una máquina de ganar, tanto que parece como si se hubiera perdido su lado humano necesario para conquistar corazones.

    EDVTC, pronto!

    Indeciso, Muchas gracias!

  • Deivid Torrepower

    7 de septiembre de 2018 a las 13:12

    He tenido la enorme suerte de vivir la era Schumacher desde sus duelos con Hakkinen, pasando por su dominio férreo, hasta su pelea con Alonso. Con razón ahora la F1 no me sabe igual.

    Sabia de su pasado humilde, pero no sabia hasta que punto su necesidad de victorias construiría su personalidad ultra competitiva. Decían que no le gustaba ni perder al parchís.

    Sobre el pique con Hill (porque hay que comentarlo) pues un resumen es que Schumi estuvo audaz. Con todo perdido, se la preparó a Hill y este se la comió con patatas fritas, como si fuera nuevo. Y visto desde el otro punto de vista Hill, con todo ganado, se metió por dónde no debía. Ser audaz es parte de este juego, guste o no (y si no que se lo pregunten a Prost) y en el ’94 le salió bien a Schumi. Otras veces saldría escaldado, pero sin riesgo no hay gloria XD.

    Gracias por vuestros artículos, sois los mejores.

    Ansiando estoy ya las siguientes entregas.

    Un saludo!

  • EDVTEC

    7 de septiembre de 2018 a las 17:27

    Cierto…. con Senna y Prost pasó lo mismo,

    En Jerez 97 le salió mal a Schumi con Villeneuve. Tengo un amargo recuerdo de ese GP y de ese campeonato que podría haber ganado. Estuve en el circuito de Jerez ese mismo fin de semana y lo mejor de todo fue que al final del todo me colé en boxes y… ¡¡¡me hice con una llanta BBS dorada del Ferrari F310B de Schumacher!!!! Es preciosa y tiene las pegatinas y todo “FERRARI. M. SCHUMACHER. SET 8”. También me agencié dos fundas de guardar los morros del coche preciosas, rojas con bordados diagonales en rombos y el cavallino en negro.

    ¡Qué época!

  • delmolino

    8 de septiembre de 2018 a las 17:05

    Yo entiendo que con ese aura, con esas páginas escritas en la F1 y demás siempre se tiendan a edulcorar las cosas, especialmente porque la historia la escriben los campeones y Michel fue, y es, un campeón, de los mejores que ha habido.

    Sin embargo la mancha en su expediente de lo que pasó con Hill será para mi siempre una sombra demasiado oscura y que no puedo dejar pasar por alto, y por ello tengo otros campeones favoritos como Senna, como Alonso, como Stewart… Para gustos, colores.

    PD: Tan cierto es eso de que la historia la escriben los vencedores que uno lee cosas como la del usuario de arriba que dice “que Schumi estuvo audaz. Con todo perdido, se la preparó a Hill y este se la comió con patatas fritas, como si fuera nuevo. […]. Ser audaz es parte de este juego”

    Schumacher tiró su coche contra el de Hill. Simple y llanamente, por mas que intentara disimularlo conduciendo un poco erraticamente. No fue una curva disputada, un “llegamos a la vez a la curba y a ver si me aguantas la frenada”. No. Fue un “mierda, la jodí, pues tú tampoco pasas”. Como cuando jugando al assetto corsa o al rFactor alguien se sale y entra jodiendote a ti porque de alguien se tiene que vengar. Tratar de maquillar la cerdada de Schumacher es como tratar de maquillar el vergonzoso capitulo de la puzolana de Hamilton (vacio legal y lo que quieras)

  • Jordi

    8 de septiembre de 2018 a las 21:21

    En mi opinión el más grande.

    Muy rápido, sobretodo en constancia por vuelta, no sólo a una como algún piloto, y trabajador, alguna jugada hizo… Como creo que han hecho todos los campeones.

    Esperemos que mejore!

  • Deivid Torrepower

    12 de septiembre de 2018 a las 10:20

    Si no digo que no, claro que Schumi se tiró contra Hill. Pero igualmente esa afirmación queda encuadrada dentro de que Hill mordió el anzuelo.

    La acción de Schumacher fue sucia pero el problema de Hill es que no se protegió de él y le costó carísimo. La primera norma para ganar una carrera es acabarla. Schumi lo sabía y Hill no. Que eso no se sepa es imperdonable en un campeón, por eso Hill no lo fue aquel año. Tengo la convicción de que de haberse intercambiado los roles, Schumacher no le habría cogido a Hill el interior y hubiera esperado otro momento mejor en vez de precipitarse.

    Que, de todos modos, lo de Shumacher y Hill puede ser igual de comparable a, por ejemplo, lo que hizo el querídisimo Senna a Prost en Japón… y como este seguro que tiramos de hemeroteca y encontramos muchísimos casos similares.

  • La historia de Michael Schumacher. Parte 2 – 8000vueltas.com

    12 de septiembre de 2018 a las 15:25

    […] pélicula con la que comenzaba la primera parte de este artículo termina diciendo: “En cuanto al Capitán americano, nadie sabe qué fue de […]

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