Una ruta por las mejores carreteras de Europa. Parte 2

Continuando con nuestra ruta por las mejores carreteras de Europa, en cuya primera parte (la cual puedes leer aquí) atravesábamos Los Pirineos a través de Andorra, seguíamos por la Costa Azul visitando grandes carreteras como Mont Venteux, Thorenc, Col de Turini y terminando en plenos Alpes conduciendo por mágicos puertos de montaña como el de Stelvio o Furka, esta vez toca seguir hacia el norte.

Puerto de Füela, uno de nuestros destinos en la primera parte de esta magnífica ruta por las mejores carreteras de Europa

Como ya indicamos, cada etapa no es necesariamente de un día, sino de varias jornadas a repartir como uno considere más adecuado, dicho esto:

Etapa 5: La Selva Negra y la Autobahn

Terminado el puerto de Furka, donde es imprescindible parar en el antiguo Hotel Belvedere y admirar el Glaciar del Ródano, deberemos volver atrás apenas 30 km, lo que, ya que estamos, es la excusa perfecta para volver a disfrutar de este magnífico puerto de montaña y encaminarnos hacia Zurich -una de las ciudades más caras del mundo, centro financiero y motor de Suiza-, donde aún podremos disfrutar de buenas carreteras y grandes curvas.

Zurich, una de las ciudades más caras del mundo

El objetivo sin embargo, no es otro que “buscar” la B500, carretera que nos llevará hasta el más oscuro corazón de Europa: la Selva Negra. Aunque toda la región es de una gran belleza, la parte que nos interesa es la que discurre entre Baden Baden y Freudenstadt. La zona recibe ese nombre dado que el espesor de sus bosques es tal, que no permite ni siquiera el paso de la luz a través de ellos, creando una atmósfera mágica en la que el asfalto cruza con timidez el terreno en una sucesión de curvas de apenas 65 km que no podrás olvidar.

Quizá, tras tanta foto de carreteras de montaña, ya no te impresionen tanto los escenarios a los que te estamos llevando pero te dejo una imágen más, para que la mires con calma, y puedas imaginar la conducción por ella con un buen coche rápido, de esos que envuelven al conductor en un placer indescriptible.

Carretera B500 en La Selva Negra

Tras la Selva Negra, nos encontramos ya en las grandes laderas alemanas surcadas por autopistas y autovías, y sobre todo, por esos trozos de “autobahn” en los que no hay límite de velocidad. Estábamos deseando llegar hasta aquí para poder desplegar toda la caballería de nuestras máquinas en forma de “Top Speed” (velocidad máxima). Para ello, disfrutaremos de un pequeño tramo sin limitaciones: los 30 km que discurren desde Alzey hasta Bingen (puedes consultar todos los tramos sin límites de velocidad aquí) en nuestra ruta hasta nuestro próximo destino: El infierno verde.

Vídeo en el que vemos a un McLaren 570S hacer un top speed (a 347 Km/h) en la autobahn 

No decimos que haya llegar hasta estos extremos (tampoco hemos visto nada en el vídeo que pueda calificarse de temerario), pero desde mi punto de vista -y he tenido ocasión de hacerlo con coches muy rápidos-, viajar a 190, 200 ó 220 Km/h sin ir “asustado” por los radares, sólo concentrado en disfrutar de la conducción a alta velocidad, es una auténtica delicia de la que los españoles estamos privados. 

Etapa 6: Nürburgring Nordschleife y Spa Francorchamps

Hemos escrito tantas veces sobre ambos destinos que casi parece que uno ya no sabe qué decir sobre estos dos lugares mágicos. Pero como decimos, es un “casi”, porque en realidad no nos cansamos de repetirlo: simplemente, ¡hay que vivirlo!

El Infierno Verde, o quizá mejor el paraiso

Nosotros este año hemos tenido la oportunidad de participar en 2 trackdays en sendos circuitos y, si quieres saber un poco más acerca de lo que es esta experiencia, te recomiendo leer nuestra crónica de este increíble viaje aquí. Es cierto que “meterle” a tu coche dos jornadas completas de pista en medio de un viaje de estas características puede ser algo arriesgado (una avería mecánica puede dejarte “tirado” en medio de Europa dando al traste con tus vacaciones) pero siempre existen alternativas para disfrutar de un modo un poco más comedido.

Tourist days en Nordschleife

En Nürburgring tenemos los Tourist Days, en donde por un precio de 30 € podremos dar una vuelta al viejo circuito (o disfrutar de una sesión de 15 minutos en el trazado de GP). Lo único que hay que tener en cuenta es que las horas en las que podemos disfrutar de los Tourist Days son aquellas en las que el circuito no está ocupado con carreras, eventos o tests de marcas y, por tanto, las fechas y los horarios son algo más restringidos. No obstante, consultando el calendario no deberías tener ningún problema para seleccionar la fecha que más te convenga y disfrutar del circuito más famoso del mundo.

Te recomiendo leer este otro artículo sobre la que, para nosotros, es la mejor vuelta jamás completada al viejo Nürburgring.

24 horas de Nürburgring

Otra opción es asistir a una de las múltiples carreras que allí se organizan. Desde la F1, al DTM, pasando por las 24 horas de Nürburgring. En esta última, a diferencia de las otras dos, no podrás rodar en el viejo anillo norte de más de 20 kilómetros, ya que la prueba discurre usando ese trazado.

Para cenar no olvides pasarte por el Pistenklausen o comer en el Devil’s Diner –a la entrada del circuito-, ir hasta Brunnchen para ver pasar los coches y visitar la gasolinera de Dottinger Hohe para comprar algún recuerdo. Por cierto, la pegatina solo puedes llevarla si has entrado a rodar con tu propio coche…

En Spa las cosas son un poco distintas, para empezar el ambiente que rodea la región no es el mismo. Nürburgring y sus alrededores es un hervidero de superdeportivos y “quemados”, mientras que Spa es todo lo contrario, una zona tranquila en la que se ubica un circuito de velocidad impresionante. En Spa no es posible entrar y dar un par de vueltas sin más, pero tampoco es necesario que asistas a un trackday de jornada completa, pues en verano existen las “Evening sessions”, en las que varios organizadores permiten rodar desde las 17:00 hasta las 19:00 aprox. a un precio mucho más accesible.

Eau Rouge (Spa Fracorchamps)

Lo que está claro que es que, una vez allí, hay que intentar por todos los medios dar alguna vuelta, pues Spa es un circuito tan especial como parece. Para muchos -no es mi caso, pero lo entiendo- es el mejor circuito incluso por delante de Nürburgring, pues al igual que éste, tiene un alto contenido de emoción gracias a sus espectaculares desniveles y curvas rápidas con fuertes peraltes, pero es un circuito mucho más seguro si cometes un error al volante, lo que permite ir al límite con más confianza y seguridad.

8000vueltas en Spa: 996 GT3 RS, 991 GT3 RS y 991 GT3 Touring (y un Abarth)

Desde luego, Eau Rouge es “la estrella” de la película, pero hazme caso cuando te digo que Spa tiene mucho más que ofrecer, siendo Pouhon la curva más complicada y exigente. La zona de Blanchimont, a la que se llega a velocidades de escándalo con un coche rápido, es también muy especial. Para muestra, un pequeño vídeo:

Spa Fracorchamps, Bob Berridge y un Mercedes C11 Grupo C. Disfrútalo…

Por supuesto, también queda la opción de asistir a una de las numerosas pruebas deportivas que se disputan en el trazado: Fórmula 1, GT3, Le Mans Series…Tras terminar la sesión de circuito, obviamente habrá que hacer uso de los servicios que dan lugar a la localidad, es decir, los spas de aguas termales.

Etapa 7: Reims – Paris – Le Mans

Inevitablemente las boscosas y sinuosas carreteras de Bélgica irán desapareciendo a medida que nos acercamos a Francia, no obstante, aún podremos disfrutar de unos cuantos kilómetros más de buenas curvas hasta llegar a un destino que, sin ser puramente “cochero” es de obligada visita: el Museo de la Guerra de Bastoña, homenaje a la Batalla de las Ardenas, que fue la más grande y sangrienta de la II Guerra Mundial, con más de 20.000 muertos por bando y cerca de 200.000 bajas entre caídos, heridos, capturados y desaparecidos.

Museo de la Guerra de Bastoña

Siguiendo nuestra ruta, no podemos pasar por alto una parada especialmente emotiva en los boxes – hoy en día carretera abierta- que pertenecieron al antiguo Circuito semipermanente de Reims-Gueux, un trazado con larguísimas rectas en donde se alcanzaban velocidades tan altas que obligaron a talar árboles y derribar casas para mejorar la seguridad. A día de hoy aún se conservan (igual que en el Circuito de Avus, del cual puedes leer un fantástico artículo aquí) parte de sus instalaciones; ese será el lugar donde parar y hacernos una buena foto, al igual que hacen otros muchos aficionados al mundo del motor.

Boxes del antiguo circuito semipermanente de Reims

Nuestra próxima parada es París. No hay mucho más que decir, si ya la conoces sabes lo especial de la ciudad, si no, es la ocasión de hacerlo. Consejo: no pagues por entrar al Moulin Rouge. Foto de rigor desde fuera e invierte ese dinero en un espectáculo que de verdad merezca la pena o en una buena cena en el centro de la ciudad. Siguiente destino: Le Mans.

París no necesita presentación

Este año hemos vuelto a ir (puedes leer el fantástico artículo sobre nuestra visita “Viaje a las 24h de Le Mans: experiencia sonora“) a la carrera más famosa del mundo, y hemos vuelto a ir porque es, simplemente, la mejor. No hay nada comparable a las 24 horas de Le Mans: los coches, los pilotos, el ambiente y, por supuesto, el Circuito de la Sarthe. Rodar aquí con tu coche va a ser un poco más complicado, pues la versión del trazado utilizado en las 24 horas de Le Mans es semipermanente y discurre por carreteras que, el resto del año, están abiertas al público (y por las que deberías pasar).

24 horas de Le Mans: probablemente la mejor carrera del mundo

No obstante, nuestras recomendaciones son:

  1. Ir a las 24 horas de Le Mans o 24 horas de Le Mans Classic (junio y julio -bianual esta última- respectivamente)
  2. Rodar en un trackday en el circuito permanente de Bugatti, que es parte del de la Sarthe y mucho más asequible, sin que por ello desmerezca en absoluto. Es un circuito que forma parte del calendario de Moto GP, del Campeonato Europeo de Camiones…

Le Mans Classic, tan imprescindible como emotivo

Pequeño vídeo resumen de las 24 horas de Le Mans Classic de 2018:

Como tras cada etapa, un pequeño mapa ilustrativo:

Etapa 8: Nantes – La Rochelle- Burdeos – Pau Arnos

Como la zona Oeste de Francia no es especialmente abrupta en cuanto a su orografía – y por tanto no es fácil encontrar carreteras atractivas por las que conducir – pero sí es interesante desde el punto de vista turístico, haremos de esta octava etapa un “tramo de enlace” libre. Nosotros hemos elegido una ruta que nos permitirá una conducción más relajada y algo de ocio un poco diferente de lo habitual.

Castillo de Plessis-Bourré, en el valle del Loira

Nuestra primera parada, antes incluso de llegar a Nantes, será el Castillo de Plessis-Bourré (o cualquier otro que queramos ver, pues todos quedan relativamente cerca), ya que nos encontramos en plena Ruta de los Castillos del Loira: edificios de arquitectura renacentista y muestra del estilo de vida de la aristocracia y realeza francesa de los siglos XVI y XVII. Seguiremos después hasta la centenaria ciudad de Nantes, lugar de nacimiento de Julio Verne y en la que podemos encontrar un parque de atracciones -me atrevo a decir- sin parangón: inspirado en sus obras, podemos encontrar La Isla de las Máquinas, un gigante escenario en el que las invenciones del visionario escritor cobran vida.

La Isla de las Máquinas en Nantes

Tras Nantes, podemos ir a disfrutar de las playas de La Rochelle, como por ejemplo la larga y tranquila playa de Le Bois, en la preciosa isla de Ré, hasta la que se puede llegar a través de un puente (con peaje). Un poco de sol, buena gastronomía y relax antes de seguir nuestra ruta siempre es una opción ganadora. Incluso si no es temporada de baño, un paseo por la playa en otoño o invierno es igualmente reconfortante.

Playa de la Isla de Ré, junto a La Rochelle

Tras estas jornadas de relax, podemos hacer una parada en Burdeos o visitar la duna de arena natural más grande de Europa (Duna de Pilat), pero después continuaremos hacia nuestro último destino de esta Etapa 8: la ciudad de Pau junto a su circuito urbano y el circuito de velocidad permanente de Pau Arnos. Empezando por el circuito permanente, diremos que es un destino habitual para los más “quemados” del norte de España, pues se encuentra a apenas 1:30 horas desde la frontera con nuestro país y, aunque las instalaciones son modestas (actualmente están siendo remodeladas en profundidad), su trazado, lleno de curvas de doble radio, chicanes rápidas y subidas y bajadas con gran desnivel, lo convierten en un circuito de la vieja escuela, muy parecido a Jarama o Zandvoort pero algo más pequeño: muy divertido. No deberías perder la ocasión de echar un vistazo a su calendario por si pudieras entrar a rodar con tu coche o utilizar alguno de los que se pueden alquilar en su escuela de conducción.

Chicanne del circuito permanente de Pau Arnos

En el lado opuesto, en la ciudad de Pau, podemos disfrutar del Pau Historic Grand Prix, que tiene lugar todos los años a mediados de mayo, con lo que si haces un viaje por la región durante esas fechas, te puede interesar asistir a ver una cita que rememora las carreras de antes, por en medio de las ciudades, rodeando rotondas, árboles y bordillos como se hacía antiguamente también en circuitos españoles como el de Alcañiz, Lasarte o Montjuïc.

Pau Historic Grand Prix
Resumen de la Etapa 8:

Etapa 9: Roncesvalles – Los Arcos – Logroño – Madrid

Para esta última etapa, en su mayoría por tierras nacionales, hemos pensado que lo mejor sería terminar el viaje conduciendo de nuevo por algunas de las mejores carreteras de Europa, por eso, desde Pau, cogeremos camino hacia Roncesvalles, punto de comienzo del Camino de Santiago en España.

Dirección a Isaba

En Roncesvalles daremos una buena vuelta y no iremos directos hacia Pamplona: tomaremos toda la Na-140 hacia el este, hasta Isaba. Son unos 100 kilómetros más, pero ¿a quién le importa? Carretera como ninguna, siguiendo el Pirineo hacia el este, disfrutando del trazado, del paisaje y de una arquitectura tradicional única. El Pirineo Navarro es una joya para todos los quemados: muchas curvas, buen firme, poco tráfico, suficientes rectas donde adelantar…

NA-140

La alternativa es la NA 135 directa hacia Pamplona,  que es medianamente aceptable sólo si la haces de noche, ya que los puertos de Erro y Mezquíriz tienen más tràfico y apenas discontinua donde adelantar, por muchos caballos que lleves.

Después de Isaba, tras bajar el valle de Roncal, encaramos hacia Pamplona y disfrutamos de la subida del puerto de las Coronas (de lo mejorcito en Navarra, que es mucho decir).

Vistas del Pirineo desde el Puerto de las Coronas

Y por si os habéis quedado con hambre, de postre, paella: muchas paellas, a izquierdas y a derechas: el puerto de Iso. Es un puerto abandonado, ya que se ha construido una variante para evitarlo. Es una maravilla, técnicamente un circuito, con muy buen firme y con muuuuuchas marcas de goma (no nos extraña a raíz del vídeo que os dejamos a continuación). Además, discurre por el lugar más bonito sobre la faz de la tierra, que es la foz de Arbayún (como Menorca, pero de interior y “en bonito”). Deteneos cinco minutos en el mirador y sacad unas buenas fotos a vuestro cacharro con los frenos echando humo. Y si es verano, os podéis bañar en su agua helada. No hace falta bañador, ya he dicho que es como Menorca ;)

Vídeo de entrenamientos Drift en el puerto de Iso

Esta vuelta es imprescindible, metedla sí o sí en vuestro viaje y subrayadla en fosforito. La que sigue es sólo una recomendación:

Tras llegar a Pamplona, seguiremos en dirección a Los Arcos, pero no por la Autovía A-12 sino por la paralela NA-700, desde donde contemplar el valle por encima del Monte del Perdón en un sin parar de curvas hasta el Circuito de Navarra (Los Arcos), donde, al menos una vez al mes, el propio circuito abre la pista para que puedas rodar con tu coche en lo que ellos llaman Días de Club.

8000vueltas trackdays: MICHELIN Pilot Super Sport Experience

8000vueltas experiences en el Circuito de Navarra (no, no es photoshop, son dos M3 “de lado” uno tras otro)

Cara a Los Arcos, recomiendo tomar otro desvío (y añadir una hora, más o menos) e ir por la Na-120 de Etxarri a Estella, subiendo la sierra de Urbasa, y por supuesto parando a disfrutar de la vista y a enfriar los frenos en el Balcón de Pilatos: impresionante. Y de Estella, tras comer un buen gorrín (minipunto para el que sepa qué es) a Los Arcos por las comarcales que quedan un poco al oeste de la autovía. Que no oiga yo que os habéis ido de Navarra con hambre….

Otra alternativa para llegar a Los Arcos: Urbasa

Tras visitar el Circuito, seguiremos hasta Logroño, y lo haremos de nuevo por la carretera paralela a la autovía, que nos lleva hasta Viana a través del corto pero intenso -y uno de mis favoritos- Puerto de Mataburros. Ya puedes imaginar el porqué de su nombre. Logroño es una parada obligatoria para cenar de pinchos en la Calle Laurel, donde más que una calle encontramos un barrio entero lleno de diferentes bares, cada uno con una especialidad, y que es uno de los mayores atractivos turísticos de la región. Imprescindible. Si además vamos en septiembre/octubre, podremos disfrutar del campo y de la viña riojana en su máximo explendor.

Puerto de Mataburros, buenos momentos hemos pasado en él…

La Rioja: buena comida, buena bebida y buenos paisajes

Tras nuestra parada riojana, seguiremos en dirección a Madrid por otro de nuestros puertos favoritos, que lleva hasta Soria por la antigua N-111, y que es una auténtica maravilla, especialmente si viajamos entre semana y si además subimos hasta el Alto de Piqueras evitando el túnel que desde hace unos años comunica la zona norte y sur de la cordillera, dejando una carretera de excelente asfalto y trazado a disposición de los conductores que buscan diversión.

Viaje 8000vueltas por el Alto de Piqueras

El Alto de Piqueras un día cualquiera (foto de Google Street View)

Tras Piqueras, seguimos dirección Madrid, pasando por Soria, desde donde durante unos pocos kilómetros cogeremos la Autovía A-15. Sin embargo, pronto nos desviaremos en Almazán para emprender una tramo épico, de casi 150 Km, por comarcales (CM-1004 por Jadraque) recién asfaltadas pero completamente desiertas en las que, en ocasiones, no me he cruzado con más dos o tres coches, pero que está llena de curvas rápidas con buena visibilidad para disfrutar con una conducción algo más que espirituosa. Sin desperdicio. Garantizado. 

Esto, y con buenas curvas rápidas todo el rato

Resumen de la Etapa 9: una de las más exigentes y divertidas, pues de los 600 Km, el 80% son por carreteras de montaña o con muchas curvas.

Y por fin, tras más de 5900 Km (sin contar los ocasionales trackdays que podamos hacer) por algunas de las mejores carreteras y circuitos del mundo como las de los Pirineos, la Costa Azul, los Alpes, la Selva Negra, Paul Ricard, Nürburgring, Spa o Le Mans…. llegamos a nuestro punto de partida, Madrid, donde aún podemos hacer un último plan: apuntarnos al 8000vueltas Afterwork que hemos organizado para el día 11 de octubre en el Circuito del Jarama.

Tras las obras que se están acometiendo este verano, el día 11 de octubre ya podremos rodar sobre el nuevo asfalto, pero sobre todo, podremos disfrutar de nuestros coches pilotando durante hasta 3 horas en formato Open Pit Lane con un máximo de 20 coches en pista al mismo tiempo, lo que garantiza unas condiciones únicas: ¡el mejor ambiente, poco tráfico y máxima diversión!

Apúntate a través de este enlace:

Formulario Inscripción 8000vueltas Afterwork experience 11 de Octubre de 2018. Circuito del Jarama.

8000vueltas Experiences Michelin Pilot Sport 4S 2018-296

Afterwork 8000vueltas 11 de octubre. La ocasión ideal para desconectar del estrés semanal

Esperamos que hayas disfrutado de estos dos artículos sobre las mejores carreteras de Europa (aquí la primera parte).

Sabemos que aún hay mucho por contar (Escocia, Rumanía, Croacia…), pero de momento, las dejamos para otra ocasión.

¡Feliz Verano y que tengáis muchas curvas por delante estas vacaciones!

 

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6 comentarios en “Una ruta por las mejores carreteras de Europa. Parte 2”

  • Storm

    9 de agosto de 2018 a las 11:01
  • E30 325i

    9 de agosto de 2018 a las 20:48

    Hola, respecto a Navarra, mi tierra, dos apuntes para los quemados:

    – Imprescindible, (im pres cin di ble) en Roncesvalles dar todo el vueltón y no ir directo hacia Pamplona: hay que tomar toda la Na 140 hacia el este, hasta Isaba. Son unos 100 kilómetros más, pero ¿a quién le importa? Carretera como ninguna, siguiendo el pirineo hacia el este, disfrutando de la carretera, del paisaje y de una arquitectura tradicional única. El pirineo navarro es una joya para todos los quemados: curvas, buen firme, poco tráfico, suficientes rectas donde adelantar…

    La opción que habéis apuntado, la na 135 directa hacia Pamplona sería medianamente aceptable sólo si la haces a las dos de la mañana; los puertos de Erro y Mezquíriz tienen más tràfico y apenas discontinua donde adelantar, por muchos caballos que lleves. Yo los evito siempre que salgo a conducir porque me resultan muy frustrantes.

    Después de Isaba, tras bajar el valle de Roncal, encaramos hacia Pamplona y disfrutamos de la subida del puerto de las Coronas (de lo mejorcico en Navarra, que es mucho decir).

    Y por si os habéis quedado con hambre, de postre, paella: muchas paellas, a izquierdas y a derechas: puerto de Iso. Es un puerto abandonado, ya que se ha construido una variante para evitarlo. Es una maravilla, técnicamente un circuito, con muy buen firme y con muuuuuchas marcas de goma. Además, discurre por el lugar más bonito sobre la faz de la tierra, que es la foz de Arbayún (como Menorca, pero de interior y “en bonito”). Deteneos cinco minutos en el mirador y sacad unas buenas fotos a vuestro cacharro con los frenos echando humo. Y si es verano, os podéis bañar en su agua helada. No hace falta bañador, ya he dicho que es como Menorca ; )

    Esta vuelta es imprescindible, metedla sí o sí en vuestro viaje y subrayadla en fosforito. La que sigue es sólo una recomendación:

    – Cara a Los Arcos, recomiendo dar otro vueltón (añadir una hora, más o menos) e ir por la Na 120 de Etxarri a Estella, subiendo la sierra de Urbasa, y por supuesto parando a disfrutar de la vista y a enfriar los frenos en el balcón de Pilatos: impresionante. Y de Estella, tras comer un buen gorrín (minipunto para el que sepa qué es), y sin pasaros con el inmejorable tinto navarro, a Los Arcos por las comarcales que quedan un poco al oeste de la autovía. Que no oiga yo que os habéis ido de Navarra con hambre…

    Saludos y enhorabuena por este articulazo.

  • Toni Exup

    9 de agosto de 2018 a las 22:53

    Madre mía, tenéis un trabajo terrible!!

    Tiene que ser una tortura insoportable recorrer circuitos y carreteras asquerosas, llenas de curvas con un PorscheGT3.
    En fin, espero que podáis superar tantas torturas chinas y podáis volver sanos y salvos.

    Un saludo

  • Autor Staff

    Lasheras

    14 de agosto de 2018 a las 11:31

    @E30 325

    Gracias por tu impresionante colaboración. Lo hemos añadido al artículo prácticamente palabra por palabra.

    Un saludo cordial.

  • E30 325i

    14 de agosto de 2018 a las 12:04

    Vaya, ¡qué honor!

    Mil gracias a vosotros.

  • Jordi

    28 de agosto de 2018 a las 23:01

    Buenas noches,

    He hecho en diversas ocasiones las carreteras de Navarra mencionadas, y las recomiendo!

    Y la ruta de La Rioja a Soria también es buena., aunque la vez que la hice había demasiado tráfico para mi gusto, es habitual?

    Ya que Tenéis unas “malas ideas” por aquí, pues si alguno se va para Mallorca, y se cansa de la playa… Las carreteras de la Serra de Tramuntana están bien, y hasta hay alguna cala, por si hay que “engañar” a alguien cercano para disfrutar de esas carreteras.

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